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Instituto de Estudios de Medicina de Montaña
patología
y urgencias
hipotérmia

HIPOTERMIA
Dr.
T. Veres i Dr. T. Ricart
Cuando
la temperatura corporal es inferior a 35º C aparece el trastorno
que llamamos hipotermia.
El frío es el causante fundamental de las patologías como
la hipotermia o las congelaciones, pero su acción central dependerá
de:
Su propia intensidad.
El tiempo de
exposición.
Otras condiciones
como:
Viento.
Humedad del entorno.
Altitud; descenso
de 0,5 º C cada 100 metros de altitud.
Hipoxia; en altitud
disminuye el oxígeno disponible.
Deshidratación;
el agua es necesaria para mantener la circulación
Se
conocen dos tipos de hipotermia, la inducida, es la que se provoca para
conseguir un beneficio desde el punto de vista médico, ejemplo
de ello lo tenemos en las condiciones que se buscan en la cirugía
cardiaca y la hipotermia accidental, aquella que ocurre de forma espontánea
e involuntaria causada por un entorno frío.
CLASIFICACIÓN:
Podemos clasificar la hipotermia según: la temperatura central
registrada o el tiempo de exposición a las bajas temperaturas.
El registro de la temperatura central (ver "diagnóstico")
nos clasifica la hipotermia en:
-
Leve: 35-32 ºC, en la víctima observamos las manifestaciones
de los intentos de generar y de conservar el calor: temblor, vasoconstricción
cutánea (menor calibre de las venas superficiales con la intención
de disminuir la pérdida de calor), disminución de la perfusión
periférica (menor aporte sanguíneo a zonas no vitales con
la misma intención). Aumento de la diuresis ("diuresis por
frío"), de la frecuencia cardiaca, de la tensión arterial,
del gasto cardiaco y de la frecuencia respiratoria.
- Severa o profunda: por debajo de 32 ºC (algunos autores incluyen
la "hipotermia moderada" de 32-28ºC, reservando el término
"hipotermia profunda" a temperaturas por debajo de los 28 ºC).
Con el frío la actividad metabólica se enlentece, disminuye
la capacidad para generar calor, desaparecen los temblores y encontramos
una serie de síntomas descritos más adelante (ver "Reconocer
la hipotermia").

Según
el tiempo de exposición a las bajas temperaturas clasificamos la
hipotermia en:
- Aguda, donde la aparición del frío es tan súbita
y tan intensa, que la resistencia del cuerpo a la baja temperatura se
ve superada antes de agotar las reservas energéticas. Este es el
caso de alpinistas, esquiadores, etc, inmovilizados por ser víctimas
de un alud, de la caída en una grieta o en ríos y lagos
de montaña.
- Subaguda, el agotamiento del cuerpo y el vaciado del almacén
de energía son los factores decisivos; el inicio de la hipotermia
puede ser más o menos lento según las condiciones del alpinista.
Este es el caso de los alpinistas inmovilizados, "trekkers"
o senderistas enfermos o exhaustos.
- Crónica, se da ante prolongadas exposiciones en ambientes de
frío no muy intenso, pero en que la respuesta termorreguladora
no contrarresta la baja temperatura. El inicio puede ser muy lento (días).
Este es el caso de los ancianos en ciudades durante el invierno o en intoxicaciones
que motiven pasar una noche de invierno bajo las estrellas.
Existe
una tercera clasificación, mas utilizada por profesionales de la
asistencia médica, que correlaciona la temperatura corporal central
hallada con las funciones alteradas, expresada en números romanos
(tabla 1).
RECONOCER
LA HIPOTERMIA.
Conforme desciende la temperatura del sujeto hipotérmico y del
agua que contiene, se enlentecen progresivamente las reacciones que soportan
sus funciones vitales, afectando o incluso suprimiendo su funcionamiento.
En primer lugar se afectan las más delicadas, que incluyen las
más conscientes (pensamiento, comunicación y coordinación
de los movimientos finos de los dedos de las manos). En segundo lugar
las funciones intermedias (las relacionadas con la sed, el apetito, la
sensación de peligro y el reflejo de huida) que alteran la capacidad
de defenderse del entorno, de nutrirse y de hidratarse. Finalmente las
funciones más básicas y esenciales llegando a impedir los
automatismos respiratorio y cardiaco, lo que lleva a la muerte por hipotermia.
Conocer la progresión de los trastornos conforme baja la temperatura
corporal no tan solo permite reconocer la hipotermia, sino también
cuantificar su gravedad.
En la tabla nº 1 se muestra la correlación entre la temperatura
corporal central y las funciones afectadas:

| Sin
Hipotermia |
37
- 35º C |
Sensación
de frío, comienzo de temblor, dificultad para los movimientos
y trabajos finos (especialmente de los dedos). El sujeto es consciente
de la situación y se defiende dentro de sus posibilidades. |
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Hipotermia
I
Leve
|
35
- 32ºC |
Consciente aunque con el pensamiento lento y torpe, temblor, dificultad
para la coordinación de los movimientos, marcha lenta e inestable,
disminución de la capacidad de esfuerzo, dificultad o imposibilidad
para la habilidad manual, lentitud del habla. Aparece la apatía.
Disminución de la sensación de peligro. Empieza la dificultad
para cuidar de si mismo. |
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Hipotermia
II
Moderada
|
32
- 28º C |
Obnubilación
o semiinconsciencia, desaparición del temblor, incoherencia,
incapacidad tomar decisiones. El sujeto no sobrevive sin ayuda. |
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Hipotermia
III
Grave
|
28
- 24º C |
Inconsciencia,
latidos cardiacos y movimientos respiratorios son lentos o inaudibles,
rigidez de las extremidades. Dilatación de las pupilas. Muerte
aparente. |
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Hipotermia
IV
Muy
grave
|
24
- 13º C |
Muerte aparente. Pupilas dilatadas. Rigidez de extremidades, tórax
y abdomen. Muerte en la mayor parte de los casos. Sobreviven algunos
sujetos si es posible trasladarlos en poco tiempo a un hospital bien
equipado. |
| Hipotermia
V |
<
13- 9º C |
Hipotermia
irreversible incluso en el hospital mejor equipado. |
FACTORES
QUE FACILITAN LA APARICIÓN DE HIPOTERMIA.
1.-
Ambientales:
1.1.- Viento:
|
La
frase
ilustrativa:
"Me
río del frío, pero le temo al viento".
Fridtjof Nansen (1861-1930), explorador polar noruego.
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El viento es un enemigo temible en la montaña; disminuye la eficacia
aislante de vestidos y refugios y aumenta de forma dramática la
pérdida de calor. La velocidad del viento aumenta exponencialmente
la pérdida de calor; se puede calcular con la siguiente fórmula:
Pérdida de calor = Velocidad del viento al cuadrado.
Figura
1. Relación entre la temperatura, el viento y la congelación
de la piel.
(Termómetro de riesgo según la temperatura ambiente y la
velocidad del viento. Adaptado de U.S. Department of Labour Occupational
Safety and Health Administration - 1999).
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Situación
de Riesgo: congelación de la piel expuesta durante 1 hora.
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Situación
de Peligro: congelación de la piel expuesta durante 1 minuto.
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Situación
de Peligro Extremo: congelación de la piel expuesta durante
30 segundos.
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| 0 |
15 |
30 |
45 |
60 |
Velocitat del Vent en km. / hora |
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+
6ºC Temperatura Ambiente |
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0ºC
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-
6ºC |
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-12ºC |
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-18ºC |
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-24ºC |
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-30ºC |
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-36ºC |
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-42ºC |
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-48ºC |
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1.2.-
Humedad:
Se calcula que la humedad multiplica por 14 la acción del frío,
la pérdida de calor por inmersión en agua fría debe
multiplicarla por 32.
1.3.-
Altitud:
El descenso de la temperatura es de aproximadamente 0,5-0,6 ºC cada
100 metros de elevación.
2.-
Personales:
2.1.- Edades extremas: niños y ancianos son menos resistentes al
frío.
2.2.-
Enfermedades: hipotiroidismo, coma, insuficiencia suprarrenal, traumatismos,
hipoglucemia, trastornos vasomotores.
2.3.-
Inmovilidad: disminución de la producción de calor.
2.4.-
Deshidratación: disminución del agua circulante y por tanto
de la distribución de la energía y producción de
calor.
2.5.-
Equipamiento inadecuado: mala o insuficiente protección frente
al frío.
2.6.-
Fatiga: la fatiga produce deshidratación (punto 2.4) y vasodilatación,
lo que aumenta las pérdidas de calor.
2.7.-
Inanición: falta de combustible para la producción de calor.
2.8.-
Intoxicaciones: ingesta de alcohol, depresores del sistema nervioso central,
drogas vasodilatadores, relajantes musculares.

DIAGNÓSTICO
El
diagnóstico de la hipotermia es clínico tras el sugerente
antecedente de exposición al frío o de inmersión.
En muchas ocasiones la información nos vendrá dada por los
acompañantes o por los rescatadores debido a los niveles de conciencia
disminuidos que con frecuencia acompañan a las víctimas.
Métodos de medición de la temperatura central:
- Temperatura rectal, requiere un termómetro que registra rangos
entre los 0 y los 50 ºC. Tiene el inconveniente que es de incómodo
uso debido a su longitud y consecuente fragilidad, además de improbable
existencia entre el arsenal disponible fuera del hospital.
- Temperatura epitimpánica, de fácil uso, mejor transporte
(pequeño paquete que cabe en cualquier mochila) y muy fiable ya
que sus modificaciones se producen al mismo tiempo que en el núcleo
central. Requiere la ausencia de nieve o cuerpos extraños en el
conducto auditivo externo (dudoso valor en víctimas de alud) y
la presencia de actividad circulatoria. La temperatura epitimpánica
registra valores inferiores a los centrales tras unas dos horas aproximadamente
en asistolia.
Temperatura esofágica, es la medición ideal, requiere un
utillaje especializado que no está disponible en todos los hospitales
y no existe, hasta el momento, un dispositivo para uso extrahospitalario.
TRATAMIENTO
Prehospitalario
La primera maniobra es emplazar la víctima en un lugar donde se
puedan reducir las pérdidas de calor, quitar la ropa húmeda
o mojada, reemplazarla por ropa seca, tapar con mantas o introducirla
en un saco de dormir.
Iniciar el recalentamiento con botellas de agua caliente colocadas en
axilas, ingles y abdomen. En el comercio se pueden encontrare unas bolsas
que generan calor y que pueden sustituir o complementar a las botellas
de agua caliente. Si no se halla nada más disponible se puede intentar
el recalentamiento cuerpo a cuerpo.
Las arritmias cardíacas graves deben ser el asunto prioritario
a considerar ya que se puede desarrollar una fibrilación ventricular
de forma súbita, ésta se inicia con movimientos bruscos,
maniobras poco cuidadosas, incluso hay casos descritos tras la intubación
orotraqueal, esta posibilidad parece que puede minimizarse con una adecuada
preoxigenación. La hipotermia por inmersión en agua fría
conlleva un elevado riesgo de fibrilación.
La fibrilación ventricular es un suceso de características
dramáticas en el que el reanimador-compañero solo debe iniciar
la reanimación cardiopulmonar si la puede mantener durante el traslado,
hasta que pueda ser ingresado en un hospital.
El uso del desfibrilador es del todo ineficaz en un corazón hipotérmico.
La lidocaina es ineficaz en arritmias por hipotermia, solamente puede
ser útil el tosilato de bretilio a dosis de 5 mgr/Kg de peso, aunque
no está clara la dosis óptima (ver "medicación"
más adelante). Puede considerarse su uso profiláctico en
temperaturas centrales inferiores a los 30 º C de temperatura central.

Hospitalario
Debe medirse de nuevo la temperatura central.
La hipotermia leve puede tratarse mediante los métodos no agresivos
disponibles en cualquier hospital (ver "métodos de recalentamiento")
ya que el riesgo de fibrilación es muy bajo.
La hipotermia profunda es una emergencia real, debe mantenerse y restaurar
la perfusión cardiaca y la oxigenación, manejar la víctima
con sumo cuidado y prevenir la arritmia grave. Administrar oxígeno
caliente y húmedo, suero fisiológico caliente, mantas calientes
y focos de calor alrededor de la víctima. La solución de
Ringer lactato no se recomienda por dificultad para la metabolización
hepática del lactato debido a la hipotermia. Las botellas de suero
pueden ser calentadas a 65ºC con lo que muestran mayor eficacia para
tratar la hipotermia profunda. Las infusiones intravenosas se pueden calentar
en un horno de microondas siempre que no contengan productos biològicos
(sangre, plasma) o dextrosa.
Las disritmias cardiacas deben prevenirse y tratarse.
Una vez aplicadas estas medidas se deben considerar métodos de
recalentamiento más agresivos, si están indicados y se dispone
de ellos. El método óptimo deberá depender de la
condición de la víctima.
El paciente consciente sin alteraciones del ritmo cardiaco no es tributario
de medidas intensivas. La justificación del manejo agresivo viene
dado por las series publicadas de víctimas de hipotermia en paro
cardíaco que tras reanimaciones prolongadas y uso de técnicas
invasivas se han restablecido sin secuelas y con indemnidad neurológica.
Métodos de recalentamiento
Recalentamiento pasivo externo: se aisla a la víctima del frío
y se la protege para que se recaliente por su propia producción
de calor. Proporciona un aumento de temperatura entre 0,5-2 ºC/hora
por lo que es un método lento en situaciones graves. Se usa éste
método en casos de hipotermia leve sin enfermedades subyacentes.
Recalentamiento
activo externo: se aplica una fuente de calor externa con métodos
no invasivos (no agresivos), como:
- Colocación de la víctima en un baño a 40 ºC
(tanque de Hubbard): tiene el inconveniente que la monitorización
y las maniobras potenciales de reanimación son difíciles.
Otros usos del tanque son para el tratamiento de quemaduras, heridas,
rehabilitación, relajación, etc.
- Fuentes de calor radiantes: lámparas de calor radiante (similares
a las usadas en neonatología) pueden usarse las bolsas de producción
de calor químico ("Chemical packs") colocados en axilas,
ingles, etc.
- Corriente de aire caliente: se usa obteniendo una ganancia calórica
de 2,4º C/hora. Debe usarse junto a oxígeno caliente y a la
administración de sueros calientes.
- Diatermia: es un método nuevo en el que, mediante el uso de microondas
de baja frecuencia y ultrasonidos, se libera calor hacia los tejidos profundos.
Recalentamiento
activo interno: existen varias técnicas dependiendo el uso
de su disponibilidad, así como de la experiencia del equipo que
admite al paciente (la descripción técnica de los diversos
métodos excede los objetivos de este manual). Los métodos
son:
- Perfusión de sueros calientes e inhalación de aire caliente.
Debe usarse en cualquier paciente de hipotermia junto a otros métodos
si están indicados.
- Instilación de líquidos calientes en estómago o
colon. Este método está limitado a la superficie de contacto
del líquido y debe ser usado junto a otros procedimientos. Presenta
el inconveniente de la regurgitación, que es frecuente y que debe
ser interrumpido si son necesarias maniobras de reanimación.
- Lavado mediastínico: el corazón es bañado mediante
suero fisiológico a 40º C mediante una esternotomia o una
toracotomia izquierda. Debe usarse si el by-pass cardiopulmonar se encuentra
disponible de forma inmediata o si la víctima está en paro
cardíaco.
- Lavado torácico cerrado: mediante un tubo de drenaje torácico
colocado en una zona anterior y otro colocado en una zona posterior, se
perfunde una solución de suero fisiológico a la zona antero-superior
que se drena con el tubo de tórax infero-posterior, éste
método también debe usarse si se dispone de forma inmediata
del by-pass cardiopulmonar.
- Lavado peritoneal: está disponible en la mayoría de hospitales.
Una solución estándar se calienta a 40-45ºC. Puede
usarse para desintoxicación de sobredosis de fármacos. Es
el método que recalienta el hígado de forma más rápida.
No se recomienda para enfermos estables.
Recalentamiento
sanguíneo extracorpóreo: su principal ventaja es la
rapidez del recalentamiento. Los inconvenientes de estos métodos
son la manipulación cruenta, su escasa disponibilidad por precisar
tecnología compleja y personal especializado y la necesidad de
usar anticoagulantes. Los métodos que se han utilizado para el
calentamiento externo de la sangre son:
- Aparato de hemodiálisis o de hemofiltración.
- Bomba de circulación extracorpórea.
Los métodos de recalentamiento cruentos o invasivos ("activo
interno" y "sanguíneo extracorpóreo") se
pueden clasificar, desde el punto de vista de la velocidad en el recalentamiento,
en:
-
Métodos lentos: incrementan la temperatura entre 0,3-1,2 ºC/hora.
1.- Infusión de sueros a 45ºC, incremento de 0,4 ºC/hora.
2.- Manta caliente, incremento de 0,9ºC/hora. 3.- Oxígeno
caliente y húmedo por máscara, incremento de 0,7ºC/hora.
4.- Tubo endotraqueal y ventilación con aire caliente, incremento
de 1,2ºC/hora. Estos métodos son similares a los obtenidos
mediante los propios mecanismos endógenos de recalentamiento en
pacientes sin enfermedades previas.
- Métodos velocidad media: incrementan la temperatura una media
de 3ºC/hora. 1.- Lavado gástrico, incremento de 2,8ºC/hora.
2.- Sueros fisiológicos intravenosos calentados a 65ºC, incremento
de 2,9ºC/hora. 3.- Lavado peritoneal con sueros a 45ºC con un
flujo de 4 litros/hora, incremento de 3,0ºC/hora.
- Métodos rápidos: incrementan la temperatura mas de 4,5ºC/hora.
1.- Tanque de Hubard - bañera de agua caliente, 35ºC/hora
con las limitaciones que el sistema tiene en pacientes graves. 2.- Lavado
de la cavidad torácica con un flujo de 500 ml/minuto, incremento
de 6,1ºC. 3.- Lavado torácico con suero salino a 2 litros/minuto,
incremento de 19,7ºC/hora. 4.- Bomba de circulación extracorpórea,
incremento de 18,0 ºC/hora.

"After-drop"
Este término anglosajón se ha perpetuado en la literatura
médica sobre hipotermia. Se refiere a un descenso adicional de
la temperatura central tras el inicio del recalentamiento, naturalmente
con empeoramiento del estado de la víctima. Se atribuye a la recirculación
de sangre fría, procedente de las extremidades, al núcleo
central del cuerpo.
SELECCIÓN
DEL MÉTODO DE RECALENTAMIENTO
La decisión sobre qué método usar puede ser compleja
ya que los estudios publicados son escasos, a pesar de ello pueden contemplarse
unas normas generales:
1- Las medidas de recalentamiento pasivo externo pueden usarse para todas
las víctimas de hipotermia, independientemente de su gravedad.
2- El recalentamiento pasivo externo puede ser adecuado en la mayoría
de víctimas de hipotermia leve.
A pesar de que el recalentamiento rápido no ha demostrado una reducción
de la mortalidad, deben usarse métodos invasivos en las víctimas
de hipotermia en paro cardio-respiratorio, recordemos que en temperaturas
inferiores a los 28 ºC la cardioversión no es eficaz. En los
centros hospitalarios en los que no se dispongan de bombas de circulación
extracorpórea, está indicada la combinación de métodos
de recalentamiento activo interno (lavado mediastínico, torácico
o peritoneal). Hay estudios que muestran buenos resultados con métodos
de recalentamiento poco invasivos, en víctimas de hipotermia moderada
o severa pero hemodinámicamente estables.
A
QUIÉN RECALENTAR
Un paciente con hipotermia profunda puede ser indistinguible de un cadáver
fallecido por hipotermia, especialmente en un entorno prehospitalario,
es decir entorno hostil, alejado, frío y sin medios diagnósticos:
El adagio "no está muerto hasta que no esté caliente
y muerto" cobra aquí especial importancia. Se han publicado
casos de supervivencia, con indemnidad neurológica, tras periodos
prolongados de reanimación cardiopulmonar, en víctimas con
temperaturas centrales de 13,7ºC o tras 45 minutos de inmersión
en aguas a 4ºC.
La causa y la forma en que se haya producido la hipotermia y la presencia
de enfermedades o trastornos previos condicionan la recuperación
de la víctima.
Es difícil marcar una línea que permita considerar una situación
como irreversible. El potasio sérico superior a 10 mmol/L, que
se consideraba que causado por muerte celular extensa, se asociaba a mortalidad
del 100%, sin embargo se ha publicado un caso de supervivencia con un
potasio inicial de 9,5 mmol/L; por este motivo se cuestiona el nivel de
10 mmol/L y actualmente se propone un nivel superior a 12 mmol/L, cuando
se combina hipotermia y asfixia. Las causas de hiperpotasemia como el
fallo renal, la rabdomiolisis, la insuficiencia adrenal o la toxicidad
por drogas, son reversibles, por lo que se debe atribuir la hiperpotasemia
a dichas causas antes que a la muerte celular irreversible.
Otros factores que empeoran la supervivencia, propuestos como predictivos,
son: edad avanzada, acidosis, insuficiencia renal, urea superior a 250
mmol/L, tasa de fibrinógeno inferior a 50 mg/dl, coagulopatía,
paro cardiorrespiratorio, necesidad de ventilación mecánica,
coma en escala de Glasgow inferior a 5, necesidad de drogas vasopresoras,
ausencia de exposición al aire libre y tiempo prolongado de exposición.
Ninguno de estos factores, de forma aislada, permite asegurar la muerte
de la víctima, por lo que es preceptivo iniciar maniobras de reanimación.
Las víctimas que tienen lesiones traumáticas mortales o
congelación evidente del cuerpo, no deben ser reanimadas.
En situaciones ambiguas se pueden aceptar las recomendaciones de la "Asociación
Americana del Corazón" (American Heart Association) y recalentar
hasta al menos 35ºC antes de parar la reanimación.

Fecha
creación: 31 de mayo de 2004
Fecha
última actualización: 25 enero 2005
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